Hoy decidí escribir una poesía,
busqué las palabras más sencillas,
sumé todos los recuerdos,
la sensación en mi piel ante tu primer beso,
la lágrima recorriendo mi mejilla
después del adiós, o del ya no te quiero.





Me acerqué al olor de la flor regalada,
a la carta de amor sin dueño,
a las traiciones cometidas
y a aquellas que me cometieron,
porque el amor es eso: exploración de recuerdos,
lugar donde yo encadeno todo, todo el sentimiento.





Hoy decidí escribir una poesía,
vacié el baúl de los recuerdos
y allá en el fondo -pegado al suspiro-
encontré escrito tu nombre,
el adiós nunca dicho
la lágrima del ¡Te quiero!
el corazón que por tí latió,
el que aún seguirá latiendo.

 

 

 

 



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